Big Data… ¿también para mi?

Big Data para empresas

Mucho se habla hoy del big data y la importancia de saber aprovecharlo, pero ¿sabemos realmente a qué nos referimos? Publicar un comentario o una imagen en una red social, realizar un pago con tarjeta, comprar un billete de avión, gestionar un blog o, incluso, recibir nuestra nómina. Cada clic se convierte en toda una declaración de intenciones: qué nos gusta y qué no, cómo y qué solemos comprar, qué lenguaje usamos en la red, a qué nos dedicamos… Si pusiéramos sobre la mesa todos esos datos, ¿no crees que quien se sentara enfrente podría hacerse una idea bastante ajustada de cómo somos?

He ahí el big data: un ingente volumen de datos procedentes de Internet, que requiere de sofisticados sistemas de recopilación y análisis y que crece exponencialmente en solo un segundo. De hecho, se calcula que el 90% de ese volumen se ha generado solo durante los dos últimos años.

Ahora bien, de nada sirve tener delante de nosotros todos esos datos si no los transformamos en conocimiento. Y es aquí donde empieza el reto para las empresas: técnicas de selección y análisis, una buena dosis de intuición y, sobre todo, la capacidad de contar la historia que se desprende de todos esos clics.

¿Y para qué? Sobre todo, para conocer: quiénes son nuestros potenciales clientes, qué les gusta, cuándo y cómo prefieren comprar, etc. Y, a partir de ahí, para diseñar nuestra estrategia: qué podemos ofrecerles y cómo satisfaremos sus necesidades, que pueden ir desde el propio producto hasta la atención al cliente, pasando por el diseño de la web, la descripción del servicio o los métodos de pago. Si lo logramos, estaremos no solo incrementando nuestros beneficios de forma directa, sino también con vistas al futuro: no olvides que un cliente satisfecho es un cliente fiel.

Pero… ¿esto también es para mí? Uno de los grandes errores de las pequeñas y medianas empresas es todavía el de creer que el big data y sus beneficios es algo limitado a las grandes multinacionales. Nada más lejos de la realidad. Imagina que tu negocio es, por ejemplo, una tienda de productos típicos de tu zona: si controlas las preferencias y opiniones de tus clientes, su intención de consumo o cuándo recibirá más visitas tu ciudad, evitarás, por ejemplo, el desabastecimiento o el exceso de stock. Además, si cuentas con una tienda online, podrás conocer qué producto o productos reciben más visitas y cuáles menos y, sobre todo, si estos datos se corresponden con las ventas efectivas.

¿Cómo puede influir realmente el big data en mi negocio? Pues no solo en la usabilidad de tu web o en el diseño de estrategias publicitarias, sino también en la verdadera razón de ser de tu empresa, ya sea pequeña, mediana o grande: el producto. Ya no tienes por qué moverte a ciegas: conociendo lo que piensan y cómo se comportan tus clientes, puedes llegar a modificar tus productos, introducir nuevos o, incluso, eliminar los que no alcancen la popularidad y rentabilidad suficientes.

Lo que ocurrió hace unos meses con la bebida light de Pepsi ilustra bien a qué nos referimos: consciente de las reticencias de los consumidores ante la presencia de aspartamo, un edulcorante artificial que también está presente en las bebidas hipocalóricas de Coca Cola, la marca decidió anunciar a bombo y platillo su retirada. Aunque ha sido sustituido por otros dos edulcorantes artificiales (sucralosa y acesulfamo potásico), lo cierto es que ninguno levanta tanta polémica como el Aspartame E-951:

tuits sobre la utilización de big data para empresas

Lo que el big data puede ofrecerte es, al fin y al cabo, competitividad: si conoces lo que hay ahí fuera, podrás mejorar desde dentro y obtendrás recompensa. Para ello, es indispensable contar con herramientas como Oraquo Analytics, que permite monitorizar los datos, analizarlos y convertir en conocimiento la información que circula sobre tu marca en la red.

 

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