De marcas, productos y personas

relación entre marcas y personas
La relación entre empresas y personas ha cambiado radicalmente en la era digital. Ahora ambos sujetos se han convertido en interlocutores y, gracias a ello, su relación se ha enriquecido y ampliado.

Las redes sociales se han convertido en el nuevo lugar de encuentro entre marcas y personas. Un entorno en el que el discurso de las empresas trata de alejarse de lo puramente comercial y acercarse a lo humano. No en vano afirmamos en uno de nuestros posts que las redes sociales ponen piel a las marcas.

El discurso unidireccional tradicional de las marcas pierde capacidad de impacto y se reduce a ciertos canales cuya naturaleza dificulta el feedback en tiempo real. En el nuevo punto de encuentro la relación marcas-personas se extiende mucho más allá de la venta de un producto. Las personas no acuden a la marca solo cuando necesitan comprar, también cuando necesitan información útil, cuando tienen dudas, interactúan con la marca, dialogan con ella… emulando una relación persona-persona.

La entidad corporativa, en este nuevo medio, debe aprender a humanizar su discurso, escuchar, responder, ofrecer contenido de valor al potencial cliente para establecer con él una relación duradera y no solo puntual. Las marcas buscan desesperadamente compromiso, fidelidad, y para conseguirlo, a parte de cuidando la calidad del producto, se esfuerzan por lograr una conexión con el cliente a través de todo lo que rodea a la marca, su personalidad, el valor que les aporta y lo que les hace sentir. Muchas veces, para ello, se recurre al humor y al contenido desenfadado.

Esta tendencia hacia la personalización de las marca surge, precisamente, de escuchar lo que la gente espera de ellas, una relación menos formal y más cercana, incluso, si la marca lo hace muy bien, más emocional.

En este nuevo paradigma los productos dejan de estar en el centro de cualquier actuación de las marcas para cederle el puesto a las personas, el cliente ocupa un lugar central en la estrategia empresarial, la relación con ellos es la principal obsesión de las marcas.

La creación de productos también está supeditada a la centralidad del cliente. En lugar de crear productos y esperar que gusten, las opiniones online y la conversación directa con el público objetivo permiten obtener información previa sobre qué gusta para crear el producto que los clientes necesitan y desean, no acomodar el mercado a la marca, si no la marca al mercado o en palabras de Seth Godin: “no encuentres clientes para tus productos, encuentra productos para tus clientes”.

Tanto marcas como personas caminamos digitalmente en busca de conexión. En la vorágine de información que se comparte en internet, las marcas debemos hacernos escuchar para llegar hasta nuestros potenciales clientes y captar su atención. Las batalla entre marcas no es solo por los datos de ventas si no que también se trata de una lucha por la atención de los usuarios, por ello es fundamental conocer a nuestros interlocutores y esforzarnos por ofrecerles aquello que realmente les interesa.

La relación marca-persona va adquiriendo profundidad y complejidad para generar una simbiosis más enriquecedora para ambas partes: consumidores más fieles e información valiosa para las marcas y mejores productos y servicios y contenidos relevantes para las personas.

 

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